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Arquitectura supersónica

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Por Ricardo Aristizabal, Arquitecto

No se trata de acertar en la previsión del futuro sino más bien en la reflexión y en el diagnóstico del estado actual del sector. Me centraré en el diseño y la construcción de edificios que es a lo que me dedico, sabiendo que la construcción abarca también la ingeniería, las infraestructuras, etc.

 

Que estamos en una crisis muy dura no hay que jurarlo, pero cómo en toda crisis, también estamos llenos de oportunidades para rehacernos. El marco en el que nos vamos a mover y que debemos tener claro quienes trabajamos en este sector de cara a un futuro a corto y medio plazo, es que Europa ha marcado unas directrices dentro de su estrategia 2020 que tocan bastantes aspectos de la construcción, en especial la sostenibilidad ambiental. Hoy ya casi nadie se imagina proyectar o construir las mismas viviendas que hace unos años, porque ahora tienen que ser eficientes y de bajo consumo de energía. El enunciado tiene menos de una línea, pero la tarea es ingente: supone dar un vuelco total a la industria de la construcción.

El año 2020 está aquí, así que a ese umbral ni siquiera le podemos llamar futuro. Los objetivos no se van a cumplir y he oído hace poco del aplazamiento a 2030 con un incremento de los niveles en eficiencia energética exigidos de la edificación. Ampliar en una década el umbral es la oportunidad que nos va a permitir acabar de vencer las reticencias de algunos para cambiar las nefastas prácticas constructivas aplicadas desde hace tanto tiempo y que tras diez años en crisis todavía hay quienes que se niegan a modificar. Serán pocos, pero algunos empresarios con los que he hablado  están esperando la mejoría del sector que se nos viene prometiendo para volver a hacer lo que se hacía antes del “crack” inmobiliario, porque según ellos fue la época dorada del sector en la economía española. Tenemos la gran oportunidad de mirar definitivamente al futuro y olvidarnos de ese pasado, que a tenor de las consecuencias no ha sido tan glorioso y convencernos de que cómo volvamos a hacer lo mismo que antes no habremos aprendido nada y estaremos condenados a otra crisis peor en el futuro.

Innovación en la construcción

La innovación es la gran asignatura pendiente del sector en España y otra enorme oportunidad que tiene que pasar por la sostenibilidad ambiental cómo el único futuro seguro para la arquitectura y la construcción. Empecé a proyectar arquitectura sana y sostenible antes del inicio de la crisis y puedo asegurar que gracias a eso no he tenido que bajar la persiana a pesar de las muchas dificultades que he sorteado en estos años. Un paso más es la arquitectura de consumo energético casi nulo, que será obligatoria en breve y con ella, el uso de materiales ecológicos es un deber ineludible.

Y ya no hay excusa. Hace años, construir sosteniblemente era más caro que la construcción tradicional. Algunos llegaron a cifrarlo entre un 15 y 20%. Afortunadamente tuve clientes que se animaron a hacerlo entonces y aceptaron mis recomendaciones para proyectar y construir sus casas en madera;  mediante sistemas prefabricados a medida; con utilización de energías nuevas y materiales saludables. Pagaron más, pero fueron avanzadilla y hoy tienen amortizada buena parte de su inversión. Sin embargo, esa no es la realidad actual: con la mejora de las tecnologías energéticas y de las de climatización; la aparición de gran variedad de materiales de origen renovable, naturales y ecológicos, pero sobre todo, con el gran ajuste que ha sufrido el sector ya no existe tal sobrecosto para la construcción sana, ecológica y sostenible. Aquí la oportunidad radica en que ya no se trata de un salto al vacío: a los más conservadores les podemos contar que construir sosteniblemente está probado y es negocio.

Nuevas técnicas y materiales de construcción

Al ajuste de los precios de las alternativas sostenibles ha aportado también la educación de los nuevos profesionales del sector, y el reciclaje de aquellos que ha aprovechado el parón de esta larga crisis para formarse en nuevas técnicas y sistemas constructivos. Al crecer la demanda de esos nuevos materiales y sistemas se ha ajustado la oferta. Puro mercado… Y esto debería servir para animar a los que aún no apuestan por renovarse, innovar y cambiar el modelo del sector de la construcción que defienden.

Hasta aquí un somero análisis de la situación y alguna previsión en cuanto a los aspectos técnicos y económicos del sector. Pero me gustaría comentar también un aspecto de carácter más social. La crisis del mercado inmobiliario, por su parte, ha generado otras oportunidades que también tocan directamente a la construcción. Hace un tiempo empecé a trabajar apoyando y asesorando grupos de personas interesadas en cambiar el modelo de acceso a la vivienda. La primera vez que hablé de vivienda colaborativa o “cohousing” parecía un vendedor de biblias en el desierto. Han pasado unos años y ahora es un concepto perfectamente insertado (no sin dificultades) entre las nuevas opciones de acceso, de desarrollo y de forma vida para muchos grupos. Han surgido gran cantidad de proyectos de este tipo de vida en todos los rincones de España que finalmente, son proyectos constructivos y edificatorios.

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En algunas comunidades y municipios el modelo se va desarrollando mejor que en otros ya que necesita un gran apoyo de las instituciones públicas, sobre todo por la parte legal y urbanística, y hace falta que estas instituciones estén convencidas de su virtualidad. Todo llegará, ya que se trata de un modelo perfectamente probado en los países nórdicos y en América del Norte desde hace más de 50 años, con un gran parque de viviendas bajo su régimen.

Conocer el modelo de vivienda colaborativa y explorar sus posibilidades con la puesta marcha de varias iniciativas, me ha permitido estar en diferentes comunidades autónomas y muchos municipios divulgando el modelo y trabajando con diferentes grupos humanos muy interesantes. Bien es cierto que el modelo en el País Vasco aún está por introducirse de forma más decidida, pero ya no suena a algo extraño en los grupos políticos y en las oficinas técnicas de los ayuntamientos que visito para mover algún estudio o proyecto.

Y esto sí que podría convertirse en una de las previsiones a futuro: el modelo único de acceso a la vivienda, acompañado del modelo único hipotecario y de una vieja forma de proyectar y habitar nuestras viviendas, está en transformación. Debemos estar preparados para la oportunidad de cambio que estas transformaciones nos van a demandar. Por supuesto la vivienda colaborativa no será mayoritaria en nuestro medio, pero es que tal y como lo hicimos en el pasado, la construcción tampoco será el sector que fue y en la ampliación del mercado e introducir diferentes alternativas y nuevas opciones serán la única forma de volver a darle potencia.

No quiero terminar sin contar lo que se me vino a la mente en cuanto empecé a pensar en este artículo y es una de las previsiones de futuro que más me han gustado en mi vida, sobre todo por lo que tocaban a la arquitectura: la serie Los Supersónicos. De pequeño los veía y era uno de los pocos programas en color cuando llego la primera televisión a mi casa. Se supone que era lo que iba a pasar en 1995, pero las casas que habitaban y de los artilugios que disfrutaban son de rabiosa actualidad. ¿Quien fuera guionista de los supersónicos hoy, para imaginar y acertar de pleno en las previsiones de futuro?

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